Hmm…
Hoy es una de esas noches en las que el sueño no es mi mejor amigo y la cabeza se luce con pensamientos en asalto. Y aquí estoy en mi refugio, las letras.
Hace unos días le preguntaron a un amigo cuál era el temor más grande en su vida y el contestó: Vivir en un mundo en el que todo lo que pensaba que estaba mal realmente estaba bien. Me parecio súper interesante su contestación. En otras palabras quizo decir vivir equivocado.
Desde ese día no he podido dejar de pensar en eso; en lo real y profundo de su contestación. Nada debe ser peor que perder tu vida viviendo equivocado. Me di cuenta que en estos últimos tiempos las personas que más daño me han hecho tienen ese factor en común, viven equivocados. Es como tener los conceptos torcidos dentro de una extraña fusión entre fantasía y realidad en base a conveniencia. Eso es algo que no soy capaz de entender. Esto no lo digo porque esas personas tengan una forma distinta de pensar o ser a la mía pero he visto una contradicción total entre actos y palabras en cada una de ellas. No existe compromiso ni respeto por la palabra. Hoy pueden decir algo con gran convicción y al día siguiente actuar adverso a todo eso, para más tarde hablarte en base a la convicción inicial. ¡Sí, porque para nuestra sorpresa, esa nunca cambio! Y de momento yo caigo en el país de laa maravillas y casi veo al gato hablándome, aparentemente nada es lo que parece ser. A veces uno, ante el grado de absurdo y la frustración, se pregunta si será uno quien está mal. Uno es incapaz de hayarle lógica a estas personas. Lo más terrible es que van por la vida pasándole factura a otros que nada tienen que ver, ni son responsables, con su equivocación.
Todo esto me lleva a preguntarme ¿se podrá vivir tan equivocado? ¿es el ser humano capaz de ignorar por completo las contradicciones en las que vive o pesará más la cobardía y la falta de responsabilidad y respeto para con nosotros? ¿Se puede llamar a eso equivocación o egoísmo? No sé como se le deba llamar pero tal vez sea en el estar conciente de todo y no asumir responsabilidad donde radique la equivocación más grande. Sin duda alguna vivir así sería no tan sólo el temor más grande para mí sino simplemente no haber vivido.